Teletrabajo herramientas

Días de teams

Las cosas no pasan hasta que pasan. Tendimos a ver el futuro como un ente lejano, hasta que nos atrapa y nos arrastra con toda su dinámica transformadora. La televisión, la radio o el internet se instalaron en nuestros hogares de repente, casi sin avisar, y cambiaron tanto nuestro modo de percibir y vivir la realidad como de relacionarnos.

Y es que la tecnología ha sido uno de los principales motores de la evolución cultural humana: hoy por hoy ni vivimos ni trabajamos como lo hacían nuestros antepasados. Y las consecuencias que ha tenido del Covid-19 en esta sociedad es un buen ejemplo de ello. 

Más allá de los terribles estragos sanitarios y económicos que ha infligido el virus, gracias a la pandemia nos hemos dado de bruces con gran el elefante que ocupaba el sillón más grande de la habitación: la adecuación tecnológica de nuestras empresas. ¿Cuántas de ellas estaban realmente preparadas para trabajar en red desde casa?

Pues la verdad, es que no muchas. De un modo u otro, una gran parte de las compañías de nuestro país se han visto obligadas a parchear la situación de la mejor manera posible, a encontrar soluciones a salto de mata y a suplir con ingenio la falta de recursos tecnológicos.

Desde que la Covid-19 asomó sus patitas en el planeta, hemos aprendido a usar un sinfín de software de videoconferencias, a acondicionar el comedor como un despacho (ay, esas marcas de cuadros…) y a trabajar, a menudo, con muchos –muchísimos- problemas de conexión, hardware y software. Y si somos honestos, debemos admitir que aunque todas estas soluciones nos han salvado la papeleta, no son una opción viable de cara el futuro. Y no lo son porque el teletrabajo, al igual que la radio, la televisión y el internet, también ha llegado para quedarse.  Y tal es así, que, de hecho, el gobierno ya está ultimando su proyecto de ley acerca del trabajo a distancia

 

El teletrabajo, esa gran secuela inesperada de la pandemia, ha cambiado radicalmente la visión que teníamos hasta ahora de trabajar.

Con él hemos aprendido que podemos ser más eficientes, más ecológicos, y que es más fácil conciliar vida laboral con personal. En un futuro cercano (y sin confinamientos) experimentaremos como podemos hacer exactamente lo mismo que en la oficina pero sin gastar gasolina ni horas en desplazamientos, y que dispondremos del tiempo suficiente para recoger a los críos del cole, paraa hacer la compra o para sudar montando en bici. Y sí, siendo incluso más productivos, según el INE.

¿Pero están preparadas las empresas para afrontar este reto? A día de hoy, esa respuesta es una cuestión más de mentalidad que no de capacidad tecnológica, pues la apuesta requiere de un enfoque diferente capaz de detectar las nuevas oportunidades que surgen de esta situación. A partir de ahí, nada es imposible: escritorios virtuales que se conectan a auténticos sistemas operativos (y no simulaciones), software de gestión de equipos, calendarios compartidos, archivos multiusuarios, etc.

Así, ahora, trabajar desde casa, y trabajar bien, con el equipo y las condiciones adecuadas, es ya una realidad al alcance de cualquier empresa, grande o pequeña. Lo único necesario, en definitiva, es querer hacerlo.